El Racó de Madremanyà


EL RACÓ DE MADREMANYÀ. C/ Processó, 1, 17462 Madremanya, Girona. T. 972 49 06 49

¿Qué tiene la costa Brava que a todo el mundo gusta y si puede vuelve, repite, y tripite hasta el infinito y más allá?
Bien sabéis, los que habéis estado por allí, que Gerona tiene dos vertientes diferentes. Una con los más concurridos y conocidos pueblos costeros, más turísticos pero tan bonitos que parecen sacados de alguna película o de algún spot publicitario con sus preciosas y recónditas calas. Y otra, con poblaciones más interiores con turismo rural basado en antiguas masías reformadas, que te evitan esta afluencia masiva de gente, pero que están lo suficientemente cerca de todo, la capital, la costa o lo que te apetezca.raco-madremanya-3-copyright-debocaenboca
Es cierto que el mes de septiembre y más en sus últimos días, y con la llegada brusca del tiempo otoñal, el turismo sufre un considerable descenso. Fue ese preciso momento el que aprovechamos para desplazarnos al escondido pueblo de Madremanyà. Sí, estareís como nosotros: ni idea de por dónde está este pueblo, no?.  ¿Y si os decimos que está a 20-30 km de poblaciones tan emblemáticas como Begur, Pals, Llafranc, Girona o Peratallada? La cosa ya cambia y pinta bien, eh?. El pueblo, aparte de estar fantásticamente conservado, con sus remodeladas casas y, aunque no lo parezca, habitado en su totalidad, no tiene absolutamente ningún servicio: ni bar, ni farmacia, colmado, etc… Pero tiene 3 hoteles rurales que te harán  utilizar esta villa, como centro neurálgico de tu actividad por la Costa. El que nosotros decidimos probar fue el maravilloso Racó de Madremanyà.

LA CASA
raco-madremanya-1-copyright-debocaenbocaIván te da la bienvenida y te acompaña en una pequeña tournee por el recinto, dándote todas las explicaciones del funcionamiento interno y de las completas instalaciones que puedes disfrutar durante tu estancia. El hotel tiene dos entradas. Una, como una casa más del pueblo, a la que se accede desde una de las callejuelas centrales de la población y otra, más nueva y contemporánea, por la parte trasera del complejo hotelero. La primera puerta da a una zona de recepción pequeña y acogedora, seguida de una cocina antigua donde puedes tomar café, té o algún refresco y pequeño tentempié. A un lado de la cocina una pequeña sala de masajes relajantes y un salón con un ventanal enorme con unos sofás y un piano precioso, que te invitan a sentarte y relajarte con un buen gin-tónic y un buen libro. Todo decorado con un gusto y sensibilidad exquisitos. Subiendo unas mini escaleras accedes a la zona de las habitaciones, cuya forma y extensión podéis consultar en la web.  Por la segunda puerta, donde se puede aparcar el coche sin problemas, se accede a un chalet moderno, en donde están los comedores y jardines para desayunar y cenar. Ambas casas son espectacularmente opuestas pero con el mismo exquisito gusto en la decoración.  No falta ni un detalle. En la primera la reina es la  piedra junto con los tonos tierra, los sofás mullidos con multitud de cojines, luces indirectas, flores secas  y todo en una perfecta armonía.

 

Por otro lado, en el chalet, los suelos de mármol, la luz directa del sol que entra por amplios ventanales, los espacios despejados y diáfanos te acompañan en tus almuerzos y cenas con vistas al jardín y a la primera de las dos piscinas que posee el Racó de Madremanyà. Esta primera es de agua salada y la segunda, situada delante de la casa antigua pero muy remodelada, es de agua climatizada a 28ºC y no la pudimos disfrutar porque no acompañó el tiempo. En los dos jardines tienes hamacas, tumbonas con mullidas toallas a tu disposición y zona Chill Out para abandonarte en ellas a la más absoluta desconexión si no quieres estar conectada a la wi-fi que inunda todo el recinto. Destaco también la cuidada selección musical en cada uno de los recintos con listas que suenan en pequeños ipods estratégicamente colocados…

NUESTRA HABITACIÓN
Nos alojamos en la masía, en la habitación marrón, que antiguamente era la cocina.

Una enorme y antigua cama con dosel vestida con muchísimo gusto inunda la espaciosa habitación que tiene también una pequeñita terraza que da al pueblo y una coqueta chimenea. Armario del mismo gran tamaño que la cama y  a conjunto con la estancia. Todo en tonos marrones y tierra muy bien conjuntados. Un butacón, un escritorio en el que encuentras una pequeña televisión (queda algo pequeña en comparación con el tamaño de todo, la verdad) y una bandeja con caramelos de bienvenida y con el servicio de masajes y tratamientos que puedes reservar en la recepción y un libro con la información básica de la casa y poblaciones cercanas que visitar. El aseo es algo diferente a lo habitual porque el lavamanos y la ducha con mampara están insertados, quedando a la vista, literalmente dentro de la habitación. Únicamente el inodoro queda cerrado con puerta. Las toallas y los albornoces tienen bordada la insignia del hotel y las amenities son de la casa Ritual. Cabe mencionar que todo está inmaculadamente limpio.

LOS DESAYUNOS
En el chalet, de 9 a 10.30h ofrecen el desayuno tipo buffet. Puedes disfrutar de él en las mesas del interior del mismo o en su terraza cubierta. Ambos con amplias vistas al jardín.

Dos zonas diferenciadas, una dulce y otra salada.  Yogures, pastel de manzana, galletas, muffins y bolleria variada, toda ello elaborada por las cocinas del hotel. Él buffet salado dispone de varios embutidos y quesos de la zona que puedes acompañar de alguno de los panes -posibilidad de tostarlo al momento- que también han horneado ellos, así como de varias mermeladas. Evidentemente no falta una “buena” cafetera: sí, recalco lo de buena, porque a menudo en los buffet libres de los hoteles/casas rurales tienen máquinas purgantes en lugar de cafeteras y aquí tienen dos y ambas con estupendo café. No olvidamos recalcar que, amablemente, te preguntan si quieres algún zumo o huevos en alguna de sus conocidas variedades para hacértelo al momento. Nosotros solicitamos unos zumos de naranja y eran “naturales”. Bravo!!

NUESTRO SABOR DE BOCA FUÉ… creemos que es de justicia definir el Racó de Madremanyà como una de esas “casas rurales con encanto”, en donde lo antiguo no está en absoluto reñido con lo moderno y se compenetran y necesitan mutuamente, para su perfecta armonía. Comodidad, tranquilidad, silencio, desconexión, mimo en el detalle y el cliente, son los pilares en los que se sustentan todos sus encantos. raco-madremanya-21-copyright-debocaenbocaUna paz y tranquilidad que te invaden, sin hacer ruido, haciendo que duermas más horas de las que tu cuerpo está acostumbrado y te abandones a un estado de total letargo y desconexión mental. Apuntar también que se pueden hacer varias excursiones cercanas caminando, ya que existen unos senderos marcados según su nivel de exigencia y distancia y, si eres aficionado al cicloturismo, puedes también alquilar bicicletas o traértelas de casa y disfrutar, por estos parajes, de continuas subidas y bajadas. Nosotros aprovechamos para leer, hacer excursiones, salir a correr sin prisa, escuchar música, mimar a la pareja, comer y dormir. Ideal para marcarse un homenaje y visitar algunos de los cercanos pueblos costeros.

Lo sabemos:  no es barato de entrada…. Una vez allí pensarás: pues bien lo vale… Y, sobretodo, bien lo valgo yo!!.

SU FUERTE ES … el trato con el cliente, la decoración, los desayunos, la tranquilidad… En su conjunto: todo.

ASPECTOS A MEJORAR … no se puede mejorar la excelencia pero puestos a pedir quizás deberían conseguir que allí hiciera siempre sol y buen tiempo!!!

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