Osteria Del Lab. Tarragona


OSTERIA del LAB. Carrer del Comte 12, 43003. Tarragona. Tf 657 44 10 04

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La verdad es que no pasamos mucho por la calle “dels Pilons pintats” (Pilon’s Street) de nuestra ciudad. Se trata de una calle con unos pilones en ambos lados que periódicamente se pintan con diferentes motivos y que le dan un aire bohemio y alternativo. En mitad de ella se encuentra la Osteria del Lab. Durante estas pasadas Navidades, nos percatamos de su existencia y dado que nos había llegado alguna lejana referencia, decidimos acercarnos un viernes a mediodía a probar su cocina antes de que nos llegaran más opiniones de bocas ajenas.

EL LOCAL

Está en una callejuela próxima a la calle Mayor de nuestra ciudad, en pleno casco viejo y a escasos 100 metros del Conservatorio de Música de Tarraco. Su interior nos sorprendió. Para nada esperábamos, al abrir la puerta, encontrarnos con majestuosas paredes que parecen haber conservado la piedra de la época romana y una decoración e iluminación que potenciaban la magia del lugar. Techos altos y unas escaleras que te conducen a los aseos acaban conformando el local.

Amplias y elegantes mesas con manteles blancos y bonitas copas, rodeadas con sillas, unas de plástico transparente y otras en blanco, conseguían conjugar a la perfección, lo moderno con lo clásico.

¿QUÉ COMIMOS?osteria-del-lab-0-copyright-debocaenboca

Ofrecen un menú degustación de 5 platos con postre y agua o vino incluido. Al parecer no hay carta y su oferta gastronómica apuesta por menús de este estilo a un precio razonable. El comedor estaba casi completamente ocupado pero no, no te asustes porqué se trata de un menú degustación en el que los 4 primeros son platillos, es decir, cantidades pequeñas, fácilmente asumibles sin ser necesario ser un gran estómago. El quinto es de un tamaño más normal y el postre vuelve a ser mini de nuevo. Nosotros nos decidimos por los siguientes:

  • Crema de calabacín con picatostes: un básico frío que probablemente caliente seguro hubiera acabado de gustar más.
  • Bouquet de ensalada: mini bol de varias hojas de ensalada que ya venía aliñada. Correcta.

  • Carpione di pollo (filete de pollo en escabeche suave): ¡qué combinación más rara! La parte masculina de DBenB acabó comiendo de buena gana el testimonial plato que la parte femenina rehusó comer. Es un plato diferente, de contrastes que o te gusta o no.
  • Huevo trufado a baja temperatura: suerte del pan que nos ofrecieron con el que se mojó todo lo que se pudo hasta dejar el plato limpio. Aquí empezamos a mostrar preocupación por las cantidades que no eran excelsas como ya hemos comentado.

  • Vitello tonnato (redondo de ternera con salsa de atún): no nos acabó de convencer. Dos delgadas rodajas de ternera fría acompañada de rúcula. Quizás esperábamos algo caliente y no lo disfrutamos como debería.
  • Ensaladita de pato desmigado: estaba muy buena, sí. Qué a gusto nos la comimos, ¡compartiendo claro!

 

  • Orecchiette alla vaccianara (pasta fresca de sémola con salsa de rabo de buey): muy rica. La salsa estaba espectacular y la pasta en su punto. Al ser el plato caliente nos alegró el espíritu y el alma, hasta entonces algo frío.
  • Gnocchi gratin (gnocchi gratinados al horno con salsa boloñesa y mozzarella): en una cazuelita que ardía, al estar recién sacada del horno, y que la camarera la trajo con un trapo envuelta para no abrasarse. Exceso de queso que enmascaró, en parte, al resto de integrantes de la receta.

 

  • “Galta” de cerdo a baja temperatura: este plato hondo fue el que más y, quizás el único que la parte femenina de este blog disfrutó en toda su extensión. Le recordó a la carne estofada de su madre. Hubiera tripitido sin dudarlo.
  • Roast-Beef con rúcula y parmesano: plato más abundante pero similar al Vitello Tonnato. Normal. Le faltó algo de contundencia para ser plato final de menú.

Como postres, de los ofrecidos en carta, nos decantamos por un clásico tiramisú, servido en una taza de cortado, y una panacotta con avellana que fueron correctos. Quizás estuvo mejor, en nuestra opinión, la panacotta que el tiramisú.

En cuanto a las bebidas: una botella de agua y una generosa copa de un vino blanco del que no alcanzamos a leer su nombre para poder referenciar en este blog. La ausencia de diálogo con el servicio y nuestra timidez nos impidió tener la confianza de preguntarlo sin reparos.

NUESTRA IMPRESIÓN… la parte masculina de este DBenB, algo más abierto a probaturas e innovaciones según la parte femenina del blog, cree que aportan un menú diferente a un precio muy adecuado y que habría que darle una segunda oportunidad. La parte femenina, menos dada a conjeturas, “más mujer” y algo “rarita” en sus gustos culinarios según la parte masculina del blog, no acabó lo suficientemente contenta a pesar de que la estética del lugar le gustó.

DEBE MEJORAR… en ser algo más acogedores en el trato, algo distante. No queremos que nos hagan la pelota, ni mucho menos, pero echamos en falta algo de complicidad. Quizás el no haber ido nunca y no tenernos vistos fue un hándicap ya que con otras mesas de clientes más asiduos, si que vimos conversaciones y risas veladas. Y en los platillos podrían abusar algo menos de las variedades de lechuga como adorno o acompañamiento.

SU FUERTE ES…. la elegancia de su local y su acogedora iluminación y decoración. Conseguir comer un menú degustación al mediodía que te permite seguir con tu agenda laboral o de ocio sin problema alguno de pesadez.

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Total Tíquet: 30 €

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